Los emprendedores rurales, pendientes de la resolución de ayudas LEADER de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía

La actividad de los Grupos de Desarrollo Rural está ralentizada y en algunos casos, prácticamente paralizada, debido a la demora de la Consejería de Agricultura en la resolución definitiva de las ayudas LEADER

Justo en el ecuador del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía 2014-2020 y pese al enorme esfuerzo emprendedor de los territorios rurales que ha llevado a los Grupos de Desarrollo Rural (GDR) a tramitar miles de proyectos de promotores rurales y de dinamización social y económica del medio rural, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible mantiene “prácticamente paralizada” la actividad de los GDR en las zonas rurales debido a la lentitud con que está resolviendo las ayudas de las dos convocatorias del programa correspondientes a las anualidades 2017 y 2018.

La situación es tan complicada que hay promotores que llevan hasta dos años esperando desde que solicitaron algunas de las ayudas previstas.

La lentitud con la que la Dirección General de Innovación, industrias y Cadena Alimentaria está resolviendo los proyectos está impidiendo a los Grupos de Desarrollo Rural continuar con el procedimiento y, por tanto, que los emprendedores puedan recibir ya las ayudas solicitadas. “De ahí que el nivel de ejecución de la submedida 19.2 LEADER sea inexistente” afirma la presidenta de ARA, Rosario Andújar Torrejón quien explica que “la Junta de Andalucía es quien tiene aprobar definitivamente estas iniciativas y, por tanto, pagar a los emprendedores rurales”.

Andújar sostiene tajante que “los Grupos están realizando su labor en los territorios rurales a pesar de las enormes trabas burocráticas y un procedimiento muy farragoso que si no se simplifica terminará por menoscabar el espíritu emprendedor de nuestro medio rural que hasta ahora ha demostrado que está vivo y tiene iniciativa”, argumenta.

De hecho, la presidenta de la mayor red europea de desarrollo rural ha recordado que “ya en el anterior marco de ayudas 2009-2015, los Grupos gestionaron en el territorio hasta el último euro público”. Por eso –continúa- “queremos seguir invirtiendo hasta todos los fondos, porque significan actividad social, económica, ambiental y cultural y, en consecuencia, bienestar y fijación de la población al territorio”, ha subrayado.

ARA ha aclarado que “en el actual programa 2014-2020, la Administración andaluza es la que paga a los emprendedores rurales en detrimento de los Grupos que se han convertido en meros tramitadores de proyectos perdiendo, por tanto, agilidad”.

El desarrollo local Leader cubre en la comunidad autónoma una superficie de más de 80.000 kilómetros cuadrados (el 90%) y una población de más de 3.700.000 habitantes (el 40%) a través de 52 Zonas Rurales Leader. En los GDR de Andalucía trabajan más de 250 técnicos/as, con una acción que se extiende a más de 700 municipios. Los grupos representan a más de 5.000 entidades y 788 entidades públicas.

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¡Nos vamos de la ciudad! 6 apuestas por la vida rural

La asfixia inmobiliaria y la falta de horizontes laborales están provocando que un número creciente de vecinos, en su mayoría jóvenes, se asienten en entornos rurales. A pesar del incesante éxodo, demasiado a menudo se encuentran con que en los lugares de destino no disponen de la tecnología y los servicios básicos. Aquí van seis historias de urbanitas que han apostado por la vida rural. OAN BLAU >MÚSICO (promotor del festival itinerante Rodautors) Veranos, Navidades y siempre que podía, de niño y adolescente, Joan Blau (Barcelona, 1982) estaba en Balaguer. Es el pueblo de sus abuelos, donde él siente sus raíces. La localidad actuó de faro en un momento en que ni veía su futuro como músico en Barcelona, ni se sentía capaz de intentar construirlo. La ciudad le asfixiaba. “No tenía trabajo y estaba a disgusto. En Barcelona la oferta de todo es exagerada, tienes que elegir constantemente. Cada día hay mil actividades, y siempre falta tiempo para todo. Eso es parte del estrés urbano. Es como comprar en un supermercado, tienes de todo, pero es anónimo. No me gusta. Yo, pudiendo hacerme llegar a casa cualquier cable o cuerda de guitarra comprándola por internet, sigo prefiriendo ir a la tienda de Lleida donde entablé amistad con el dueño. Y sé que estoy dando vida a una familia, eso para mí es importante”.

“La tranquilidad, el aire y la tierra tan cerca me han ayudado mucho a aislarme y crear música”

Así late el corazón de este cantautor de 37 años que dejó la ciudad para vivir en el pueblo. “Lo primero que hice fue sacarme el carnet de conducir. En Balaguer todo lo puedes hacer a pie, pero para salir dependes del coche, porque el transporte público es escaso”, explica. Encontró trabajo en un centro de chavales con discapacidad. “En el pueblo trabajas igual, pero el tiempo cunde más. Comes más sano porque siempre conoces a un payés al que comprar verdura”, explica. “La tranquilidad, el aire, la tierra tan cerca me ha ayudado mucho a aislarme y crear música”, dice. Ya ha editado dos discos y es cofundador del festival Rodautors, que promueve conciertos en pequeños núcleos rurales. “El hándicap es el público. Quienes nos dedicamos a la música [él ahora de pleno] debemos seguir con un pie en Barcelona, donde aseguras más taquilla, te haces un nombre y tienes más locales para actuar”, lamenta. BERTA PÉREZ Y ALFONS RUIZ EDUCADORES CANINOS En cambio, a Berta Pérez Alfons Ruiz, la ciudad no les dio ni el espacio ni las facilidades para montar el proyecto que les ilusionaba: una residencia canina. “Con los alquileres de Barcelona era muy complicado”, dice ella. La pareja se mudó a la Alta Ribagorça. Tienen claro que, de no haberse ido de la ciudad, no habrían tenido tres hijos. Él, hijo de carniceros, trabajaba en el negocio familiar, y ella, en una fundación, como educadora especial. Buscaban un pueblo pequeño, y en una carnicería de Barruera le ofrecieron un empleo a él. “Poder llegar con trabajo es muy importante porque en el Pirineo, fuera de temporada, no hay muchas oportunidades, a no ser que crees tu negocio”, dice.

“Muchos jóvenes que van a Barcelona o Lleida a estudiar ya no se quieren quedar en la ciudad”

Y ellos lo hicieron. Han montado una guardería y residencia canina, donde también imparten formació en  entreno de canes y seminarios de iniciación a la detección deportiva. “En el contexto rural, para la escuela del pueblo es importante que una pareja joven llegue con tres hijos. Sin embargo, aún te recuerdan que eres de fuera”, dicen. “Incluso habiendo montado un negocio que trae gente a nuestros cursos y a turistas alojados en hoteles de la zona cuyos perros cenan y pernoctan con nosotros”, añade. “En la Ribagorça estuvimos a punto de perder el servicio de bomberos y la presión vecinal y municipal lograron evitarlo –añaden–. Sin embargo, solo tenemos pediatra tres tardes para toda la comarca; Barcelona lo centraliza todo, cuando el mundo rural es básico. Sin él, no podemos cuidar el planeta”, afirma Berta Pérez. “Aquí nos faltan mejoras de infraestructuras y carreteras, y vivienda. Familias que vendrían no encuentran alojamiento para todo el año”, añade.”La lengua nos ha ayudado mucho. Dos de nuestros hijos han nacido aquí y ya se nos ha enganchado el deje. Eso es importante para la gente de aquí”, añade la pareja, a quienes les alegra que “ahora muchos jóvenes que van a Barcelona o a Lleida a estudiar, con 19 o 20 años, no se quieran quedar en la ciudad”.

Maria del Mar López-Pinto, Jordi Solsona y sus cervezas. /RAMON GABRIEL

MARIA DEL MAR LÓPEZ-PINTO Y JORDI SOLSONA DISEÑADORES GRÁFICOS Mientras, Barcelona sigue y, si las políticas públicas no lo impiden, seguirá despidiendo a gente. De la noche a la mañana, subieron el alquiler del piso donde vivían Maria del Mar López-Pinto y Jordi Solsona en el barrio de Horta. Fue la gota que determinó que dejaran la ciudad. “Con la crisis el trabajo aflojó y, como hacía tiempo que sentíamos la necesidad de un cambio, cogimos los bártulos y nos fuimos”, explica ella. Primero trabajaron en la estación de esquí de Masella, pero fue la herencia de una casa familiar en Penelles (Noguera) el puntal que los ancló en el lugar donde han podido no solo incrementar sus ingresos como diseñadores gráficos (ahora son cuatro en plantilla), sino que hoy son también productores de cerveza (Lo Perot).

“Con la crisis, el trabajo aflojó y, como sentíamos la necesidad de cambiar, cogimos los bártulos y nos fuimos”

“Aquí trabajamos mucho más, pero disfrutamos tanto por el entorno que nos cuesta diferenciar cuándo estamos trabajando o no”, dice Jordi. “En cualquier momento puedes pisar la tierra, el huerto, pasear a los perros. Aquí las puestas de sol, el horizonte, los pájaros, todo te hace estar mejor y enfocarte más en lo que haces”, añade. “Eso sí, estamos en la plana de Lleida y no tenemos fibra”. La pareja creó el festival de murales y arte rural Gargar Festival que ha situado a Penelles en el mapa. “El Gargar es el sonido de un ave en extinción. En un pueblo como Penelles, de 450 habitantes, el 70% de los cuales tienen 70 u 80 años, es nuestro grito de socorro”, explica Maria del Mar.

 

Joaquim Roqué, en la Vall de Ribes. / JORDI RIBOT PUNTÍ (ICONA)

JOAQUIM ROQUÉ PRODUCTOR DE PROYECTOS WEB Y AUDIOVISUALES En la Vall de Ribes, otro festival, el Gollut, es mérito de otro barcelonés que dejó su ciudad. Joaquim Roqué también sufrió la especulación inmobiliaria. Vivía en un piso en Roquetes del que había sido desahuciada una familia, pasó de banco en banco y, una vez que él lo alquiló, decidieron sacarle más partido con turistas. No le renovaron el contrato. “Cuando la ciudad me expulsó, pensé en mi vínculo con el Pirineo”. Se instaló en la casa familiar, en Ribes Altes. Su ordenador es su oficina y los clientes de su productora de proyectos web y audiovisuales, Dinamicenginy, interactúan con él como cuando les servía desde Barcelona. Pero el paisaje cambió. “Hoy he comido calabacín y patata de mi huerto. La vida es mucho más simple y confortable aquí. Y gracias a la tecnología sigo enriqueciéndome profesionalmente”, dice.

“Hoy he comido calabacín y patata de mi huerto. La vida aquí es mucho más simple”

“Los gobiernos hablan del territorio pero sus políticas no reequilibran. Yo he visto desaparecer explotaciones enteras donde ahora crece bosque”, asegura. “Solo el 2% y el 3% de la población es ganadera”, resume. “¿Por qué no traslada la Administración delegaciones a zonas rurales y se reparte el empleo público en el territorio? Con la tecnología podemos acceder a trabajo cualificado desde los pueblos. La despoblación es un enemigo invisible porque el intelecto se empobrece. Quienes quedan son héroes extremadamente prácticos, pero es vital el arte, la música, la poesía, el cine, una manera de ver mundo sin moverte de casa, crear empresa y enriquecernos no solo con dinero”, afirma. Roqué es miembro de la asociación Fem Vall de Ribes, un foro civil para repensar la vida en el valle e incidir en la política municipal en favor de la comunidad, con proyectos como el cohabitaje.

 

María José Domínguez y Ángel Carretero, entre viñas.  /JOAN REVILLAS

MARÍA JOSÉ DOMÍNGUEZ Y ÁNGEL CARRETERO BIÓLOGOS Los biólogos Ángel Carretero María José Domínguez –él, del barrio de la Sagrada Família, en Barcelona, y ella, de Galicia– se conocieron en la universidad. Con trabajo los dos, compraron un piso en la ciudad. “Pero el futuro en la investigación –la especialidad de ella– no es claro y si quieres apostar por él, debes renunciar a la familia”, apunta María José.

“En Barcelona, pasas años sin ir más allá del ‘hola y adiós’ con tus vecinos. En el pueblo, el primer día ya nos preguntaron quiénes éramos”

Aprovechando una propiedad agrícola de la familia de Ángel en El Perelló, dieron carpetazo a sus dudas sobre el futuro y se pusieron a construirlo ellos mismos. “Hemos reconvertido la finca para explotarla como inversión. Nos pusimos a estudiar enología y hemos hecho un cambio de vida radical, desde un punto de vista personal y profesional”, dice ella. “Ahora dependemos mucho del clima, también es muy incierto, pero vivir en plena naturaleza nos gusta”, aseguran. “En Barcelona pasas años sin ir más allá del ‘hola y adiós’ con tus vecinos. En el pueblo, el primer día ya nos preguntaron quiénes éramos. Aquí se funciona de otra manera. En Barcelona, a los 7 años los niños no van solos por la calle y en el pueblo, sí. Todo el mundo sabe quiénes son. Nos cuidamos entre todos, puedes hacer red con los compañeros de trabajo y compartir coche”, explica Domínguez. Ella compagina clases de Biología en un instituto de la zona con el trabajo en la bodega El Grial, donde producen su vino ecológico. “No dejamos de formarnos, es un mundo muy competitivo. En el Consell Comarcal ofrecen cursos gratuitos sobre márketing y gestión empresarial, financiados por la UE, para dar valor al territorio”, explican.

 

Núria Guerrero y Lluís Buson, con su miel de Flix. /JOAN REVILLAS

NÚRIA GUERRERO Y LLUÍS BUSON Química e ingeniero técnico agrícola A una hora escasa de ellos, otra pareja, Núria Guerrero y Lluís Buson, también desarrollan su proyecto de vida y un negocio de apicultura. Ella, de L’Hospitalet de Llobregat, y él, de Riba-roja d’Ebre, habían vivido a cinco minutos a pie uno del otro mientras él estudiaba Ingeniería Técnica Agrícola en Barcelona. Fue una amiga común quien los presentó.

“Núria transformó la tienda del pueblo, le dio su aire y multiplicamos las ventas por cuatro”

En el 2015, ella acababa su carrera de Químicas y trabajaba de administrativa en Autopistas. En fin de año, le comunicaron que no le renovaban el contrato y aquello fue decisivo para que Núria dejase la ciudad y construyera su porvenir en la Ribera d’Ebre. Desde Flix, juntos producen miel y un exitoso vinagre de miel, todo bajo su propio sello, Somper. “Ella transformó la tienda, le dio su aire y multiplicamos las ventas por cuatro. Tengo claro que, si no fuese por Núria, el negocio no existiría”, afirma Buson

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FotoRural 2019: cómo luchar contra el despoblamiento con la fotografía

El Concurso de Fotografía del Mundo Rural lanza una nueva edición y dirige su objetivo al problema del despoblamiento. Con miles de euros en premios, se puede participar hasta el 18 de septiembre.

Ninguna conquista social ha logrado sus objetivos sin la colaboración de la fotografía”. Ahora que España entera conoce la gravedad del despoblamiento del mundo rural, el mayor concurso de fotografía rural lanza una nueva edición para luchar contra esta lacra “como sólo la fotografía sabe hacer: despertando conciencias por medio de la imagen”.

El Concurso de Fotografía del Mundo Rural acaba de lanzar su edición 2019. Con el lema “La fotografía frente al despoblamiento”, el certamen de fotografía rural de España vuelve a su cita con los aficionados y los profesionales de la fotografía, como lleva haciendo los últimos trece años.

La Fundación de Estudios Rurales, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos y la editorial Eumedia organizan el concurso, que este año volverá a repartir más de 3.000 euros en premios. El certamen cuenta con el patrocinio del Foro Interalimentario y de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios O.A., del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Además de la participación de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR).

Fotografía frente al despoblamiento Este año, la temática del despoblamiento centrará las imágenes participantes. Un fenómeno que ha dado un salto cualitativo en la sociedad española en los últimos meses. “La fotografía es un arma cargada de presente y de futuro”, han asegurado sus organizadores.
FotoRural quiere poner su “grano de arena frente a la lacra de la despoblación”, como de hecho lleva haciendo los últimos trece años. Uno de los principales problemas del medio rural es su invisibilización. Mostrar la realidad de los pueblos ha sido siempre el objetivo principal de este concurso, que en los últimos años supera ya la cifra de los 10.000 participantes y casi 300 fotógrafos y fotógrafas premiados.
La participación en el concurso FotoRural se realiza a través de su página web, concursofotorural.es, y el plazo para participar estará abierto hasta el próximo 18 de septiembre. Se mantienen las tres categorías de premios de otros años: la general, la fotografía de los seguros agrarios, y el premio FADEMUR para mujeres fotógrafas que reflejen la realidad de las mujeres rurales.

  • Más información: http://concursofotorural.es
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    La Red Europea de Desarrollo Rural destaca el potencial de la plataforma SmartREDR para ayudar a los pueblos españoles a convertirse en ‘Territorios Inteligentes’

    En un vídeo publicado por ENRD, el experto en Smart Villages y Territorios Rurales Inteligentes de la Red Europea de Desarrollo Rural, Enrique Nieto, destaca como buena práctica la importancia de la plataforma SmartREDR para lograr que los territorios inteligentes sean una realidad en el medio rural español.

    Podéis ver el vídeo aquí: http://bit.ly/2G7Sn6r

    Aprovechamos para recordaros que podéis participar en la plataforma online SmartREDR http://smart.redr.es/  

    El registro es gratuito y solo se tarda un par de minutos en completar.

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    La Consejería de Agricultura y CTA colaboran en el Hub de innovación digital andaluz ICT-Biochain

    Su objetivo es avanzar hacia la digitalización de la cadena de suministro de la biomasa, contribuyendo así al desarrollo de la Bioeconomía en la región.

    La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible y Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA) han reunido en la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) a alrededor de 50 entidades, entre pymes y grupos de investigación, para el inicio del Hub de Innovación Digital Andaluz ICT-Biochain. En la jornada participaron Cristina de Toro, directora general de Industrias, Innovación y Cadena Alimentaria; Elías Atienza, director general de CTA; y Luis Picón Bolaños, director de Relaciones con Organizaciones y Empresas de la CEA. Además, el encuentro ha contado también con la colaboración del Centro de Innovación en Biotecnología Industrial (IBloiC, por sus siglas en inglés) de Escocia.

    La consejera Carmen Crespo, que ha anunciado el lanzamiento de este Hub durante su reciente visita a la Universidad de Almería, ha manifestado su deseo de que este Hub forme parte de la plataforma de innovación que el Gobierno andaluz está impulsando en la provincia de Almería, ya que la Economía Circular es de “vital importancia” para el sector agroalimentario. La titular de Agricultura ha puesto el acento en que “el residuo no es un problema, que tiene que ser una oportunidad” y la Bioeconomía “es un tren ya en marcha al que nos tenemos que sumar y, desde luego, tenemos que avanzar todos juntos”.

    Desde la Junta de Andalucía destacan que el Hub ICT-Biochain se apoyará en dos pilares estratégicos de cooperación público-privada en los que ya estamos trabajando desde la Junta, el Cluster Andaluz de Bioeconomía y el Digital Innovation Hub Andalucía Agrotech, cuyo objetivo es acompañar y acelerar el proceso de transformación digital del sector agroalimentario y su cadena de valor. El cluster, por su parte, es una iniciativa de la Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular que nace fruto de los debates de los grupos de expertos como un proyecto necesario para conectar todos los recursos y soluciones en un mismo espacio de trabajo, favorecer el emprendimiento y la colaboración en los sectores o mejorar el conocimiento del sector, las tendencias para así anticiparnos a los cambios, algo esencial en una economía innovadora.

    Por parte de Corporación Tecnológica de Andalucía, su director general, Elías Atienza, ha explicado que “la participación de CTA en este proyecto es una muestra de nuestro firme compromiso por la Bioeconomía Circular, por la que llevamos a apostando varios años”. CTA financia proyectos empresariales de I+D+i relacionados con la Bioeconomía y Economía Circular, además, es miembro del organismo europeo BioIndustries Consortium (BIC) y participa en 18 proyectos europeos, seis de ellos relacionados con este sector.

    Proyecto innovador

    El Hub de Innovación Andaluz ICT-Biochain proporcionará a las pymes acceso a conocimiento experto y tecnologías para promover la integración de soluciones relativas a Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC), Internet of Things (IoT) e Industria 4.0 a las cadenas de suministro de la biomasa. De esta forma se contribuirá a un suministro sostenible a precios competitivos y, por lo tanto, al desarrollo de la Bioeconomía andaluza.

    Este Hub es una iniciativa del proyecto europeo ICT-Biochain, liderado por la Consejería de Agricultura y del que CTA forma parte como socio, y que está financiado por la Bio-Based Industries Joint Undertaking (BBI JU) en el marco del programa Horizonte 2020 para impulsar la digitalización de las cadenas de suministro de la biomasa.

    Con un presupuesto cercano a un millón de euros y un plazo de ejecución de dos años, el proyecto convertirá a Andalucía y al sudeste de Irlanda en regiones piloto para desarrollar Digital Innovation Hubs o centros de innovación digital, con el objetivo de impulsar el despliegue de la Bioeconomía en la Unión Europea. ICT-Biochain aglutina a un total de ocho socios de cinco países europeos (España, Irlanda, Finlandia, Alemania y Reino Unido).

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